Wednesday, 2 July 2014

Así Termina Mi Martes


   Un cariño enorme al cieguito que me crucé hoy en Av. Rivadavia y Av. La Plata, simpaticé mucho y me dejó pensando un buen rato. 
   Otro abrazo a los que en vez de "los travas" dicen "las travas", porque aún en una sociedad cuasi misántropa queda sitio para empatizar. 
   Una sonrisa comprensiva a todos los psicoanalistas, en este mundo veloz y rapaz cada vez hay menos lugar para ustedes, los banco. Y también, ¿por qué no? A todos los conductistas, qué mala fama les hacen y no es por ser absolutistas, pero la intención también cuenta y a veces mucho. 
   A la piba del subte que leía Houellebecq. A la que en el café leía a Coelho, qué linda era. Al perrito que pensé estaba perdido pero no. Al tipo que no le arrancaba el auto; viejo, ojalá funcione, leí en tu jeta que no tendrías un mango para arreglarlo. A esa amiga de una amiga que le dio cáncer, qué mierda. A Vader, que no es Darth. A mi vieja, qué ravioles me recibieron! Al policía calvo que en migraciones de Madrid hace unos meses me mantuvo en vilo durante dos horas amenazándome con enviarme de vuelta porque pensó era un hippie que jamás dejaría su país. Al puente de París que de tanto candado amoroso que le pusieron se vino ayer abajo; ya ni el costado más abstracto de tal palabra parece funcionar, ja! Al pelotudo que hace como dos años me afanó en el tren, te quería matar loco qué bronca me diste; ahora ya fue, todo bien. 
   Y por último a Hermann Hesse. Hoy me lo nombraron y a raíz de eso recordé que le debo mi adolescencia, o al menos el haberla sobrevivido como lo hice. Me habría tomado un flor de café con vos viejito lindo.

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