Wednesday, 19 June 2013

Mi Mundo, Una Carta

Nunca supe cuándo es que dos mundos se fusionan. ¿Yo te dejé entrar? Me resulta imperioso saber si fue o no una elección. Ahora, ahora que ya no estás. Esa suerte de inexpresiva discordia por sentirse vulnerable al momento justo en que nos permitimos la apertura hacia otro, como esa incomprensible felicidad por pertenecer, por ceder el control. Hablo de la soledad en los tiempos muertos; esa agridulce necesidad de necesitar.
La madrugada siempre fue mi mejor hora. Darle luz a mis cuestiones nunca pareció tan fácil, y ya lejos de lo que fue mi peor momento me gustaría expresar el desasosiego que aún me hunde. Siento que el modo en que estoy manejando las cosas no es el mejor teniendo en cuenta lo que quiero; no hundirme más.
No creo estar pensándote más de la cuenta. Una caminata por la plaza donde tan inteligentemente me sedujiste, o una noche de domingo en donde la mesa sólo se prepara para uno. Ahí es donde más me dolés, pero para ser sincero no hago gran alboroto, a esos momentos los erosionará el tiempo y ojalá no del todo, porque recordarte con una sonrisa sincera es lo que más me gustaría. Sonreír, gustar, querer, todos verbos delicados en estos casos, tan delicado como que el otro día le hice el amor a otra mujer y no te pensé. Me alegré, debo decir, y aunque me fue inevitable el posterior replanteo, creo que estuve bien. Te preguntarás, a esta altura qué busco entonces en otra mujer si aún no te olvidé, y no lo sé, espero no sea encontrar algo tuyo ahí; no va a suceder. Hoy más que nunca creo en la versatilidad, y el día que suceda, ruego mi sentir sea totalmente nuevo, incluso lejano de cómo alguna vez te sentí.
Me gustaría saber si recordás nuestras charlas. Yo creo que sí. Vos tan mental y yo tan sentimental. Mantuviste hasta el último día que éramos el complemento del otro y para serte sincero, creo que la suerte nos trató bien. Hay un momento en la vida donde el sufrimiento se hace meseta y costumbre o no, sabemos que es ahí mismo donde tenemos que estar. Ayudarte fue un lujo, incluso cuando más me moría.
¿Sabés dónde estoy sentado? Sí, acá, en el sillón que proclamabas tuyo y en el que a modo de chiste me obligaste a prometer que ninguna muchacha distinta a vos se sentaría jamás, este que da a la ventana, y en el que me observabas por horas escribiendo, haciendo música, o tan sólo enfrentando a tus ojos. Acá es donde ocupo la mayoría de este otoño. Descubrí el hermoso placer de dejarme llevar, escuchar un disco y relajarme sin saber adónde llegaré. Me dicen que lo que hago es meditar aunque ya no me importan los títulos. El otro día me dormí, y al despertar sentí un impulso por escribir. Me encanta cuando eso sucede, la mezcla justa de vigilia y somnolencia como para representar en el papel o un instrumento lo que el mundo onírico me regaló.
Sonaba una canción, y creo que esto te pertenece.

Vi un cambio en vos
Fue como si nunca hubieras tenido alas
Y ahora te sentís tan viva.

No poder tragar y aún así
Sentir dulce.
Encerrarnos en una habitación
No tocar el piso.

Ser tu sol en primavera
La hoja que flamea
Esa prenda que tanto te gusta
Pero que ya está vieja.

Arrodillarme en el vidrio y sangrar
Sólo para ver si me limpiás.
Llorar es creer
Experimentar lo atemporal.

Arrodillarme en el vidrio y sangrar
Sólo para ver si otra vez me limpiás
Darte un arma
Ser el blanco y suspirar.

Te vi cambiar
Y ahora estás tan viva.


No sé si nos volveremos a cruzar, hoy estoy triste y me gusta pensar que sí. Ojalá mañana esté feliz así pienso que no. Me prometiste que con la distancia y el tiempo la perspectiva sería otra, que las cosas cambiarían. Bueno, no. También me dijiste que donde ahora estás tu dolor ya se fue; es porque lo dejaste acá. En algún lugar del camino acepté como pasatiempo predilecto el entristecerme por vos, y la repetición fue obstinación y ya me ves, acá, tan lleno de nada y vacío de todo. Porque ¿Con quién más compartir el propio vacío que con quien uno sintió? Creo que me encantaría odiarte, pero aún así no puedo.

5 comments:

  1. Así, perfecto. Listo, final, terminado.
    Profundo, poniendo el corazón sobre la mesa. Profundo, invitando a reflexionar sobre las relaciones humanas.
    ¡Me encantó!

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  2. "No sé si nos volveremos a cruzar, hoy estoy triste y me gusta pensar que sí".
    Elevo plegarias para que sigas escribiendo. Y para que yo pueda seguir leyéndote. Abrazo repleto de cariño.
    Marisa.

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  3. Me olvidaba... por esas cosas de la vida, lo leí escuchando esto: http://www.youtube.com/watch?v=y5ot-88UV-Y&feature=youtu.be

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  4. siempre tus entradas me transmiten la realidad y las profundidades que se ocultan detras de cada palabra, cada gesto, cada amor...gracias por compartir tus escritos tan geniales, es bueno leerte n.n saludos daniel y nos leemos como siempre!!

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  5. Excelente posteo que hermosa manera de escribir!
    xoxo

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