Saturday, 23 March 2013

Tiempos


      Con el tiempo, poco a poco, y no por nada en especial me fui alejando de ciertas cosas. Algunas nocivas, otras simplemente de un color que se sentía ajeno. Y resulta imposible no mirar hacia atrás de vez en vez, como si ciertos momentos estuvieran aún vivos y nos llamasen; imposible escaparles.
   La vida tiene ese belleza inerte que se alimenta de los instantes independientemente de cómo sean estos. Lo cierto es que la intentamos, con mucho o poco énfasis, la tristeza o la felicidad quedan ajenos ante el hecho y como si aún faltara más el pacto implícito es obedecer. 
     Resulta tanto más fácil sufrir un dolor en el tiempo pasado, amargo y lleno de reproches sí, pero calmo y sobrio a la hora de lidiar con él. Abnegados a irnos del presente el recuerdo nos duele, y flagelos de lado, sentimos el húmedo sudor de haber sobrevivido. Consuelo que sabemos usaremos tarde o temprano, porque si hemos resistido todo nuestro pasado quién podría negarnos todo futuro? Lo triste de saber tal verdad es estar condenados a vivirla, a veces el verdadero dolor no se da al hallar la cruel verdad sino en todo el esfuerzo que llevó encontrarla. Cuán diferente es el dolor que viene de la propia decisión al que viene a través de los designios de la vida misma.
     La condena es conocernos más a nosotros mismos a medida que vivimos. Atados al destino en tiempo y forma, en cuerpo y alma, la posibilidad de elección se recorta en mil pedazos todos pequeños y en forma de espiral. Mirar hacia adentro es tocarse la cola y hacerlo hacia afuera es el abismo en forma de espejismo.
     El amor, la única sensación capaz de ofrecer un cambio radical en nuestro cuerpo tanto en el grado real como en el otro. Encuentro exquisita la serendipia de que las palabras ilusión e iluso sean tan parecidas.

3 comments:

  1. Acá estoy.
    El domingo también.

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  2. Acá estoy.
    El domingo también.

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  3. un buen camino para llegar a la maravillosa frase final!

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