Thursday, 28 April 2011

El Precio De La Libertad

   
   Estaba sentado sin más que hacer frente a la computadora. Mañana de esas tranquilas en donde la empresa en cuestión, de poder expresar sus sentimientos, gritaría con furor porque su dinero se le escurre de entre sus manos sin que su empleado este siendo productivo. Tuve hambre, o la simple sensación de de ganas de salir a comprar algo y a eso me dispuse. Abrigo encima y a caminar unos cuantos metros hasta el quiosko mas cercano. Me sugerí en el camino un alfajor o una galletita con gusto a vainilla pero no me definí, creí correcto terminar por decidirme una vez allí. 
   Llegando a la primer esquina divisé unas pequeñas jaulas apiladas una arriba de otra, giré mi vista hacia la derecha y reconocí la pajarería que siempre está llena de gente. Volví la mirada en dirección a las jaulas, estaban próximas a mi y las vi en detalle. En la parte inferior mas cercana a las baldosas se encontraban un conejo, el ángulo de mi visión era limitado ya que estaba viendo desde mi metro y ochenta centiímetros directamente hacia el suelo, con un poco de equilibrio fundado en mis piernas moví el tronco hacia atrás y con ello mi cabeza. Para mi sorpresa vi cinco conejos y pense; qué espacio tan reducido para cinco conejos. Luego de unos segundos abandoné tal pensamiento y pasé a la jaula que se encontraba arriba de la que hospedaba los conejos. Ahí había pájaros, pequeños y de muchos colores, parecían contentos y cantaban, o al menos eso se supone al escucharlos emitir esos sonidos característicos. 
   Fui corriendo mi vista en forma vertical, en las próximas tres jaulas vi distintos tipos de pájaros. Maldije internamente por no saber mas de ellos, por algún extraño suceso me hubiera gustado saber a que especie pertenecían, cosa que jamás me había llamado la atención. Entre divagaciones mentales y sentimientos de pena aguda sentí la presencia de una mujer a mi derecha. La miré y parecía ser la vendedora del lugar; así lo era y me preguntó cual de todos me gustaba. Hice referencia a los conejos pero mas que gustarme me daban la impresión de fastidio, esa pequeña jaula era definitivamente chica para ellos, estaban casi inmóviles. Interrumpí mi propio discurso dándole a conocer a la señora que tan solo me encontraba de paso, que no tenía intensiones de comprar nada.
   Minutos mas tarde me encontraba volviendo del quisco comiendo un alfajor que sabía raro, en mi camino de vuelta volví a pasar por la pajarería e inmediatamente la mujer me reconoció desde los adentros del local. Se acercó y preguntó en tono airoso si me había decidido a comprar algo. Le pregunté los precios de cada uno de los pájaros y por último el de los conejos. Eran ellos los mas caros y parecían mirarme desde lo bajo cuando en ese momento se sumó a la escena una madre con su hija, ambas hablaban con voz apagada acerca de lo lindos que eran los conejos y pájaros. Sin decir nada volví con cierto malestar a mi caminar.
   El precio de la libertad que cada uno debe pagar, pero cuando uno no tiene siquiera la oportunidad de pagarlo? Cual es la libertad para esos conejos o para esas aves? Pasar de una jaula en plena avenida a una jaula en un hogar para ser la marioneta de un niño, en el mejor de los casos, dulce?
   Recuerdo que mi vida empezó lo suficientemente llana como para no dar cuenta de este tipo de cosas, para no tener siquiera la oportunidad de plantearlas. Y lo que hoy me pone triste es entender de que los humanos estamos encerrados en jaulas de igual proporción. Vivimos en un hogar y salimos a trabajar, a estudiar, de vacaciones y en ningún momento pensamos en que estamos encerrados con las reglas impuestas pero no tengo dudas de que así es. Y esa vida es una puta mierda, y no soy de injuriar demasiado pero así me hizo sentir esto, porque claro, la libertad del canario salia veinte pesos pero la del conejo veinticinco. Y la mía? Y la tuya? 
   Hay algo triste que todos deberíamos de saber, o al menos de escuchar de vez en vez. Todos vamos camino a ser lo mas cercano posible a lo que la sociedad quiere que seamos. Nos vamos a esforzar a nuestro máximo para ser lo que un ente quiere de nosotros. En el pasado se ponía en tela de juicio a padres que intentaban replicar en sus hijos sus fallidos propios sueños, hoy ni siquiera eso. Tenemos jaulas por todos lados y estan tan bien construídas que no les vemos las barras ni el techo ni el piso. Y mi pregunta es nuevamente cuanto vale la puta libertad? Pero la verdadera, no esa que me mueven de acá para allá para ser el títere de alguien más.

5 comments:

  1. Genial, genial querido. Muy bien hechas las descripciones y esa insoportable analogía con los animales.
    Nos quedará la libertad de expresarnos, de sentir, de volar sin tener alas; nos quedarán todas esas llaves de puertas inexistentes. Porque mientras el mundo siga siendo mundo y estemos (en)cerrados en nuestro propio cuerpo, no habrá otra manera de ser libres.

    Mi comentario no tenía tanto que ver conmigo, no hablo a menudo de sexo, aunque esa entrada diga lo contrario. Iba más a una reciente observación que pareció coincidir con la tuya bastante.

    En Las pistas de Blue, un casi dibujito muy tedioso, aparecía un chaboncito metiéndose en los cuadros en una especie de salto (podrías intentarlo si querés ir a Jujuy).


    Demasiado por hoy.
    Un abrazo!

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  2. Primero, ¿Podés POR FAVOR pasar y abrir las puertas de todas esas jaulas? ¿Lo harías por mi? Es algo que me tienta mucho cada vez que paso por esos negocios. Son crueles realmente.
    Segundo, lamentablemente creo que nunca somos libres de modo completo, pero particularmente pongo en práctica un pequeño autoengaño que consiste en tener mínimas libertades en cosas que para el resto de la gente son invisibles. Pequeños actos o pensamientos que me dejan mínimamente tranquila en esa búsqueda de libertad cotidiana.
    Como siempre, me gustó lo que escribiste...
    Ah! si salís al kiosco, me traes un alfajor? =)
    Beso!

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  3. Soy un incomprendido. No pienso en tener hijos. No me muero por tener pareja. Salgo de viaje lejos y completamente solo y me preguntan si estoy loco. Entre el camino de asfalto y el de pasto elijo éste último. Las increíbles historias que encontré en libros se opacan día a día con lo aburrido que viven las personas a mi alrededor. No uso msn ni facebook y me miran como si tuviera alguna especie de problema. No reparo ni siquiera minutos en el pasado y me dicen que es por no haberlo disfrutado. Los sentimientos que no encuentro en la mayoría los encuentro en la música. El sexo es genial, pero no muero por él, tampoco gobierna mi vida, y soy hombre. Soy un incomprendido que tiene poco interés en ser comprendido.

    Leí eso y lo primero que seme vino a la mente fue un libro.
    Tenes que leer "como desaparecer completamente" a mi en lo particular me gusto muchísimo pero sobre gustos...

    Y comentando lo que me firmaste, si, es algo como inexplicable pero que cada uno conoce, no se puede poner en palabras.

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  4. Hey! no sé que es el Pecha pero gracias por la felicitación! saludos :)

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