Monday, 31 December 2007

La ventana

Parte 1.

I. La vista era esplendida, provocaba tal placer a los ojos que lo único comparable a tal goce era el hecho de girar mi vista, y verte a mi lado. Sensaciones iban y venían, no solo mejorando en cantidad y calidad a sus predecesoras, sino también alterándolas, haciéndolas así experiencias nuevas, únicas, inverosímiles, bordeando lo utópico. No podía moverme de tu lado, lo que veía me gustaba en demasía, ni siquiera perdí tiempo intentando comparaciones con situaciones vividas, era en vano.

Recuerdo ver a lo lejos una nena saltando su soga sonriéndole a su amiga junto a ella, se veían muy contentas. A la derecha de tal imagen, un monte verde, una especie de llanura que parecía una montaña, era nada y todo al mismo tiempo, y desde ahí se sentía ir y venir una paz realmente tranquilizadora, y créeme que esa paz nunca la había sentido en mi vida, me dieron ganas de cerrar los ojos y dormirme para siempre.

Al abrir los ojos sentí necesario verte, tocarte, y darme cuenta de que estabas disfrutando y viviendo lo que yo. Fue así, y recuerdo que vos me señalaste los alrededores del escenario contemplado, como si ya los hubieras estado considerando desde antes, y fue sorprendente. El marco de la ventana no era acorde al cuadro que reflejaba, por un lado mis ojos no querían dejar la consistente sensación de placer que me proporcionaba mirar a través de ella, pero la dura diferencia pudo mas. No entendía de antemano como era posible tal contraste, así que me esforcé simplemente por dejar de lado la vista vigorosa y hermosa, para centrarme así en el marco. Era de color opaco, inconsistente, amorfo, y lo peor, carecía de sentido, me recordaba instante tras instante a un hombre sin objetivos, sin metas, sin fines a lograr, una especie de vacío. Sentí pena por el, y fue raro, porque sin pronunciar una sola palabra, vos asentiste conmigo en la comparación, y de nuevo, sentí pena por el.

Quise volver mi vista a la imagen que la ventana me mostraba, soy un hombre positivo y me parecía absurdo perder tiempo en ese marco, no me sentía identificado. En ese preciso momento en que deje de enfocar mi vista en el marco, la visión se expandió y a un lado tuve la verde pradera llena de eso que solo vos y yo sentíamos, pero al otro, vi la nada, el vacío total. Un escalofrío recorrió mi cuerpo lo cual me hizo volver la mirada aun mas rápido hacia el centro de todo. La nena, jugando, y saltando, momento en el cual me di cuenta que su amiga ya no estaba, me sorprendió, parecían, momentos atrás, en uno de esos estados de alegría que solo de chicos vivimos. Y no entendí porque habría abandonado tal regocijo, pero no pasaron de pocos segundos hasta que me centré en el rostro de la pequeña, seguía igual de feliz, y eso me llamó aún mas la atención. Me vinieron a la mente mil y un recuerdos, de seres contentos estando solos, pero siempre anhelando a alguien, sentirse acompañados, queridos, necesitados. Por el contrario, ella no, ella era igual de feliz con o sin su amiga, y me sentí, otra vez, en un estado de paz y plenitud total. Fue tal la identificación que sentí, que te miré y te abracé, llorábamos de alegría cuando la emoción llegó a tal punto en donde cerré mis ojos nuevamente.

El tiempo ya no era tiempo, perdí noción de todo, incluso de vos. En ese momento, pude haber muerto, siendo la persona mas feliz del mundo.

Parte 2.


II. No pasó mucho tiempo, y si bien ya lo había intentado, volví a abrir mis ojos para una vez mas tratar de encontrarte a mi lado, pero no, tu lugar estaba vacío, y mi mundo, en tal momento, estaba centrado en lo que vos eras y en todo lo que significabas, en todo lo que había perdido, mi otra mitad. Recuerdo que lloré bastante, y creo que lo suficiente por ya no tenerte a mi lado, al alcanzar ese punto un pensamiento tuvo lugar no en mi mente, si no en todo mi cuerpo, me pareció correcto. Hablaba de un hombre positivo, lo que yo tanto proclamaba de mi, un hombre que mira hacia delante, con ideas, formas y estructuras positivas.

La difícil decisión estaba tomada, y mi entusiasmo era grande, tan solo tenia que volver a convencerme de que yo era en sí y por mi mismo, una unidad, y que el lugar que vos ocupabas era solo un suplemento, y no un complemento. El primer y vital paso era volver a las sensaciones que la nena y la verde pradera provocaban en mi, sentía que así mi vida volvería a estar en armonía, y en esto no voy a mentir, el paso no fue fácil, costó tanto y provocó tanto dolor su proceso que su realización fue solo comparable con el monumental fracaso de lograrlo. La imagen que ahora se veía al otro lado de la ventana parecía triste, los colores ya no resplandecían, tenían un tinte grisáceo y la verde pradera no me hacía sentir ningún tipo de paz, era insulsa, y verla o no me era indiferente. A su izquierda, se encontraba la pequeña, arrodillada, aferrada a su soga como si fuera lo único que le quedara. No estaba llorando, su imagen reflejaba mas bien el desconcierto, parecía no tener dirección, y buscaba desesperadamente con su mirada algo, no pude descifrar qué, pero no paraba de buscar eso que yo mismo me encontraba buscando. Lo primero que intenté fue ayudarla, busque la forma de abrir, e incluso intente romper la ventana, pero fue en vano, no pude hacerlo, proseguí por gritarle, quería llamarle la atención de alguna manera, hacerle saber que no estaba sola. Mi esfuerzos, como todos en mi vida, no fueron en vano, en un momento ella alzo la mirada y seriamente contemplo mi imagen por unos segundos, inmóvil, sin expresión hasta que de repente movió ambas partes de sus labios extendiéndolos tan solo un poco. Pareció ser el comienzo de una gran y reluciente sonrisa, pero no, sus labios se quedaron a mitad de camino, sus cejas se desmoronaron y todo lo que expresó su rostro fue nada mas que compasión. No entendí el significado, a lo cual no di importancia, mi objetivo era ayudarla y hacerle entender que sea lo que haya sucedido, podía salir adelante y podía volver a verse radiante y feliz como lo era tiempo atrás. Al poco tiempo pareció entenderme, pero volvió a propiciarme esa misma compasión con su rostro, a lo que esta vez agregó un lento y leve movimiento de quijada, estaba diciendo no con su rostro.

Al tiempo de intentar abandoné mis esfuerzos y comencé a alejarme de la ventana y así de ella, no dejó de mirarme con esa desolación hasta el momento en que nuestras vistas se disiparon, en donde sentí una pena indescriptible, sabía de algún modo que estaba sola en el mundo, y que aún así había rechazado mi ayuda. Como tantas otras veces, sentí que los esfuerzos dan resultados, pero no los que uno quiere.

Me senté y decidí volver a lo que me había dictado en un primer momento, superar mi dolor, mi perdida, y para eso, debía cambiar de ventana, lo antes tan placentero era ahora sombrío, y por mas que intentase, no podía hacer nada para remediarlo. Como dije, debía cambiar la visión.

Parte 3.


III. Con los ojos totalmente cerrados, me aproximaba a la nueva ventana, a esa nueva visión que yo necesitaba, el cerrar de mis ojos correspondía al hecho de querer obviar y no revivir la horrible sensación de vacío que había experimentado al mirar el costado de la ventana ya abandonada, era mi proceso de mejorar y volver a ser el que era, en donde no estaban aceptados momentos como ese, así que cerré los ojos y avancé. Estaba a tan solo a un instante de pararme frente a la nueva ventana, estaba exaltado, realmente tenía ganas de que las cosas salieran bien, de ver algo hermoso, de comenzar a llenar nuevamente mi alma con paz, de sentirme en plenitud conmigo y con el mundo, de tener esa sensación de amor, por sea lo que sea.

Para novedad de todo mi cuerpo, y esto lo confirmo, tuve sensaciones en la totalidad de mi ser, no hubo limites a los 5 sentidos, la visión que tuve era semejante a la anterior, tenía incluida la pradera, esta vez totalmente sumergida en plena oscuridad, y también estaba allí aún arrodillada, ella. Las lágrimas ya la habían invadido, y cerraba de manera indescriptible sus ojos. Lo que se veía era horrendo, me causaba escalofríos y no podía ni siquiera imaginar lo que en ella, una nena tan pequeña, podría causar. Nuevamente me lance sobre la ventana para intentar ayudarla, ésta vez fue en vano, no hubo respuesta de ella, estaba consumida en el momento. De pronto abrió sus ojos y mirando para todos lados, agitó velozmente su cabeza, alzó sus manos rápidamente y las utilizo para tapar sus oídos lo mas fuerte que pudo. Parecía estar en una sinfonía de infiernos, y yo, sin escuchar nada, contemplando la ventana, no podía ayudarla. Mi sentido de compasión me llevó a tratar, al menos, de sentir lo mismo que ella. Giré mi cabeza y apoyé mi oído contra el vidrio de la ventana, al hacerlo, escuché eso, y mi ojos, al tomar dicha posición, perpendiculares a la ventana, apuntaron a su costado, y también vieron eso.

La situación hoy día es aún indescriptible, lo que sucedió tarde o temprano, ya que el tiempo no fue mas tiempo otra vez, fue el sumergimiento de mi ser en un estado de consciencia nuevo para mi. Me encontraba como una especie de luz, sin cuerpo, era una totalidad, tenia una increíble claridad mental nunca antes sentida, estaba estático en no se donde, y sin embargo sentía que podía desplazarme de aquí para allá. Todo era nuevo, estaba contemplando lo que sentía, por única vez en mi vida podía expresar una sensación uniforme, no era un complemente sonoro a algo que veía, todo era uno, y uno era todo. Dentro de ese todo, sentí una presencia, podía percibirla de uno y mil modos, y aun así, no terminaba de ser clara para mí, lo cual dejó de importar cuando se comunicó conmigo, de algún modo sin que fuesen palabras dijo lo siguiente: “¿Por qué intentas ayudarme cuando el que necesita ayuda eres tu? ¿Por qué das total importancia a lo que tú crees importante, y al resto lo dejas a merced de quien sabe qué? Dime… ¿Qué veías en mí que llamaba tanto tu atención, cuando la verde pradera estaba sufriendo de igual manera? El mundo es uno solo, y no es el mismo para ti que para mí, el día que logres comprender esto sentirás lo que ahora, cada instante, es único”

Me encontraba en frente a la ventana, la nena me miraba llorando y su mensaje era de desconcierto, torne mi vista hacia la pradera, su color era aún opaco, lejos de verse vigorosa, y de alguna forma se comunicó conmigo, expresando una sensación acorde a la de la nena con su tenue mirada. Fue hora para mi de abrir aun más los ojos y alejarme de todo, miré a los costados de la ventana, y no hubo sensación de desarraigo alguna, tuve cierto control del entorno, y cuando decidí abrir todavía aún mas los ojos, me di cuenta que no estaba parado frente a una ventana, sino a un espejo.


3 comments:

  1. Te fuiste a la mierda con este texto.
    Muy bueno.. la atmósfera de desolación y oscuridad, los sentimientos, todo.

    Me sorprendiste :D
    Saludos.

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  2. me siento una privilegiada por haber leído el borrador...


    después lo puedo vender carísimo cuando seas archi-famoso!

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